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Libertades individuales vs intervención estatal en la cuestión reprodutiva

La relación entre el Estado y el individuo es una cuestión filósofica y política inherente a sociedades civicas, que afecta a todas las esferas de los hombres y mujeres de una sociedad, y en este caso, a un aspecto de los derechos reproductivos: las decisiones de la madre sobre el parto. 

Esta mañana de Sábado precioso lleno de sol en mi terraza, me he despertado con un debate interesante en mi grupo de wasap Perigayas, que son mis amigas de la infancia. Debido a la diversidad de nuestras historias y el común de nuestros orígenes, los debates en este grupo siempre aportan una estimulante y amorosa discusión sobre los temas de actualidad. El debate ha girado en torno a las noticias sobre el parto en casa intervenido por las autoridades judiciales en Asturias. Las redes sociales se han puesto en marcha rápidamente, y los artículos que me han llegado a través de tres grupos de wasap versaban sobre una interpretación de los hechos que señala la intervención del estado como una violencia patriarcal, y resalta el derecho de las mujeres a tomar decisiones sobre su parto. Yo, desde mi humilde y sesgado acercamiento a la noticia tengo alguna reflexión y varias preguntas.

En primer lugar, he conocido varias experiencias de parto en casa que han sido exitosas; con doulas y profesionales preparados para ello, y con estrategias claras para gestionar las situaciones que supongan riesgo para la vida de la madre o del recién nacido. La realidad es que muchas mujeres quieren tener más autonomía sobre sus procesos reproductivos y hacerlo en condiciones de seguridad y cubiertas por el sistema sanitario público, y creo que es dañino y feo pensar que una mujer pondría en riesgo la vida de su hijo o hija por una moda o por un aferramiento ideológico. Cuestionar de forma tan ligera la decisión de parir en casa implica una falta de respeto hacia la integridad y la capacidad de las mujeres para tomar decisiones sobre su vida reproductiva. Por supuesto que algunas y algunas veces se equivocarán, nos equivocaremos, como todo el mundo, pero eso no puede implicar la criminalización de una opción que en este momento de nuestro progreso seguramente es necesario tener en agenda, del mismo modo que otras cuestiones como la financiación pública de modelos educativos de escuelas libres, o el proceso de acompañar la muerte.

Por otro lado, imagino que el Estado ha decidido intervenir avalado por un marco legal que implica acciones para proteger la vida o impedir situaciones que pongan en riesgo la vida o la salud del recién nacido o de la madre. Yo no había escuchado que se hubiera hecho una intervención así en un parto en casa anteriormente, así que supongo que si se ha hecho en esta ocasión, la decisión atenderá al deber del estado para con sus ciudadanos y ciudadanas, amparada por su articulado formal. Luego por supuesto podemos cuestionar los marcos formales que dan cobertura a la intervención, y por las voces que se alzan al respecto parece que es un tema que preocupa a muchas personas, especialmente a muchas mujeres. En esto se fundamenta la razón por la que he decidido escribir este artículo.

Parece que tiene sentido, y muchas personas estaremos de acuerdo en que una sociedad debe partir de una actitud de respeto hacía la libertad individual, venga esta de decisiones de mujeres u hombres, e implique a las esferas de su vida que implique; y por otro lado, seguro que estaremos también de acuerdo en que una sociedad debe partir de una actitud de apertura a la negociación entre las libertades individuales y el bien común de personas muy diversas en todos los sentidos. Esa es nuestra responsabilidad como hombres y mujeres; ciudadanas en convivencia. Esto es muy importante, porque verter análisis polarizados sobre cuestiones que nos afectan como sociedad no nos ayuda a encontrar el equilibrio pacífico. Criminalizar los partos en casa o señalar como violencia patriarcal una intervención del Estado en materia de derechos y deberes, me parecen posiciones polarizadas que no ayudan a encontrar los puntos de equilibrio de la cuestión fundamental: ¿cuales son las competencias del estado en materia de protección de la vida, y por lo tanto cuales son sus deberes en cuanto a su cumplimiento?, y ¿en que circunstancias, la intervención del estado está justificada por encima de las libertades individuales?

Para mi aquí está la dimensión evolucionada del análisis. En primer lugar, ¿asumimos que el Estado debe tener competencias en materia de protección de la vida y la salud de su ciudadanía? Hasta donde llegan? ¿Como se articulan? Y en el caso de reconocer dicha competencia del estado en la protección de la vida de los individuos, ¿no tenemos que asumir que el estado tome decisiones amparadas en el cumplimiento del deber que esté por encima de las decisiones individuales?

Esta pregunta supone contradicciones, por supuesto, ¿alguien puede posicionarse de forma clara al respecto si analiza con seriedad y sin contaminación ideológica la cuestión?

¿En que casos, en que esferas, y hasta que punto, las libertades individuales deben estar por encima de la responsabilidad del estado para el colectivo, o viceversa? ¿si llegamos a algún acuerdo sobre los aspectos susceptibles de protección, tendremos que aceptar la contra de los aspectos susceptibles de intervención?

Este asunto es un debate político fundamental donde todos y todas tendríamos que poner foco, porque a mi alrededor, teniendo además tantas amigas que son madres y que se plantean diariamente dudas sobre el bienestar de sus hijos e hijas y también de sus personas dependientes, observo muchas cuestiones que podrían encontrar marco de debate en este conflicto: la escolarización de los hijos e hijas, las intervenciones quirúrgicas con riesgos para la salud, el mantenimiento de la vida, la protección de la vida del recién nacido, entre otras.

Yo no tengo una posición clara al respecto, y en verdad creo que esta es una de las grandes complejidades del ejercicio político, encontrar los equilibrios entre el derecho y el deber, entre la protección de lo común y el respecto por la libertad y autonomía de las personas. Lo que si tengo claro es que es complicado entender la realidad si se analiza desde las perspectivas polarizadas de “o conmigo o contra mi” Este es el problema del mundo, que ha ha olvidado el punto de equilibrio, y que el equilibrio nunca puede ser la solución ideal para ninguna de las partes, sino una solución que permita la convivencia y la paz, y continuar con los diálogos

Karmento. Abril 2019

Feria de Albacete 2018: espacio para la seducción

En los últimos meses, debido a todo lo acontecido en relacion a las agresiones sexuales he tenido un montón de pequeños debates con amigas y amigos, y compañeros del gremio sobre el asunto, y es que en el terreno de la sexología siempre aparece un pequeño temor cuando los enfoques desde los que se analizan la realidad de los sexos carecen de un análisis sexológico que nos ayude a entender como funciona esto del acercamiento sexual , el deseo y la seducción desde la perspectiva sexuada.

Por si os apetece, el año pasado publiqué 6 Ideas para el Disfrute sexual en la feria de Albacete. En este post voy a hablar de la seducción y la conquista, o lo que viene a ser el juego equilibrado de placer entre los sexos, que suena rimbombante, pero que si lo piensas dices oye, pues dice poco pero…

Comienzo diciendo que la seducción que nos nos la quite nadie, porque esto es lo que llena los bares, las carpas, el templete y las terrazas del 7 al 17, y de ahi salen historias míticas y desastrosas que siempre valdrá la pena recordar. Un te miro, me esquivas, te acercas, me rozas, me tiras el cubata, sonríes, te pico, te giras, perreas, me apeteces, compito, me enfado, me confundes, me aclaras, te cojo, me sigues…esque es rico por donde lo muerdas!

En los juegos de la seducción y el deseo no debemos olvidarnos de que aquellos que juegan son dos cuerpos y mentes, con sus respectivas emociones, búsquedas y necesidades, por lo que es muy importante que esos dos sean capaces de marcar los límites y respetar los limites del otro. Y ahí la responsabilidad sobre lo que quiero, expreso y hago es de cada cual.

Y todo esto sería super fácil, si no vivieramos estancados en la comunicación sexofóbica, que como a veces le comento a algunas parejas con las que trabajo: lo que no puede ser es follar más de lo que hablamos de follar. Y no se porque tenemos tanto miedo a entender el juego del enrollarse como un juego de negociación en el que se puede establecer ciertas reglas a priori, y al paso en que se desarrolla, ir marcando los limites de las jugadas y las posibles metas. Que hablar de lo que queremos hacer con nuestro cuerpo, teniendo en cuenta que no conocemos al otro de nada, como mínimo puede ser una medida de salud, y como máximo puede ser terriblemente excitante.

Presentado el cartel de la Feria de Albacete 2018

Presentado el cartel de la Feria de Albacete 2018

Es bastante comproblable que en la construcción de la deseabilidad de los sexos, los hombres en general tengan más dificultades para controlar las pulsiones de penetración. No te hace ser un mal tio querer follarte a esa tía, y no hay ningún problema con tus erecciones, al fin y al cabo son reflejos, pero no puedes olvidar, en momentos de efusión y ebriedad, que tu polla puede ser demasiado impulsiva y olvidarse de que ese cuerpo que tienes en frente pertenece a una mujer con emociones y mente, con deseos y necesidades que pueden o no coincidir con las tuyas. Tenlo en cuenta y busca una pareja sexual que comparta tus preferencias para esa noche. Y ante la duda, porque a veces las señales pueden ser confusas, puedes utilizar una herramienta muy sencilla y útil como son las palabras… entonces reina, que marcha llevas?
Así que hermoso, si lo que te apetece con esa tía es ponerla a cuatro patas y hacerla rabiar, pues se lo vas comentando con cariño, con susurro y con un poco de elegancia, que igual a ella también le apetece, pero no tiene muchas ganas de que una boca de babas venga a perrearle como si fuera un cojín para pasar posteriormente a intentarlo con su amiga.

Y las mujeres, pues reconozcamoslo, que nos gusta ser deseadas, y a veces pues movemos el culo que da gloria vernos. Y no nos olvidemos que el tinglao esta montado para hacer compatibles los juegos binomiales. Desear-ser deseada/o , es un juego básico de la erótica, y que además puede ser muy divertido y excitante, y sobretodo, intercambiable. Solo que a veces, tu pulsión por sentir esa sensación de ser una «hembra salvaje o liberada» te puede llevar a olvidar lo que realmente estás buscando, que perfectamente puede ser eso, pero perfectamente no, y lo más importante es que seas capaz de definir tus propios límites y reconocer tus propios deseos, para que ante la duda tengas la certeza de que te comportas tal y como quieres comportarte. Siempre puede aparecer otra «hembra salvaje y liberada» que haga todo aquello que tu crees que el desea pero a ti no te apetece hacer, pero ante esa situación quizás es mejor claudicar, aceptar la sustitución y buscarte a otro jugador que entienda tu lenguaje.
Asi que hermosa, si lo que te apetece es que no sabes muy bien lo que te apetece porque a ti te gusta improvisar, pero ese tío te pone como una perra, y lo único que esperas es no encontrartelo a las 2 horas o al día siguiente comiéndose con los ojos a otra reina, pues se lo vas comentando con cariño, con susurro y con un poco de elegancia, que igual el también tiene ganas de ser el rey de una reina esa noche, y lo mismo hasta te lo gozas de verdad.

Esta claro que cuando nos enfrascamos en una seducción, y sobretodo dicha seducción está embriagada por el alcohol y otras drogas, puede haber malas interpretaciones, o jugadas que salen mal, o equivocaciones, y ante estos riesgos, la única apuesta segura es tener claro cual es tu juego y donde están tus límites. Esto va de que cada una y cada uno es responsable de quien es, de lo que quiere, y del modo en que se proyecta hacia los demás. Y aquí la autoconsciencia es la herramienta más útil que puedes utilizar.

Respecto a todo lo demás, lo que hace daño, lo que rebasa los límites, lo que nos hace sentir mal, lo que agrede o nos lleva por caminos que nos atrapan, una señal de prohibido pasar y a otra cosa mariposa.

Feliz feria 2018!

Karmento
7 de Septiembre 2018

La manada y la sentencia

El otro día estuve viendo la Sexta noche, con Belén, y la verdad es que me pareció muy estimulante. Yo no tengo televisión porque estoy enganchada a las series, y para eso me basta el ordenador y la wifi, así que cuando visito amigas que tienen tele pues me tiro un par de días con cara de idiota embobada en el zappear de la extensa programación de las marcas. Y la otra noche pues estuve viendo la Sexta noche y tras una entrevista a José Sacristán que me puso la carne de gallina, me zambullí en un debate sobre la sentencia de La Manada, que a mi gusto, se quedó corto e incompleto, pero que no dejó de despertar en mi alguna reflexión.

Y bueno, estuve pensando… Sigue leyendo

HACIA UN FEMINISMO SEXOLÓGICO

Yo no recuerdo haber visto algo así desde el 15M, una fuerza contagiosa, brillante y múltiple, ocupando la calle desde la punta del parque hasta el Altozano, y es que el 15M sería feminista o no sería, y en este eslogan se vislumbraba una verdad que el tiempo y el ciclo de las cosas se ha encargado de mostrar: que la Humanidad está mutilada, que el masculino no puede sobrevivir sin reconocer su otra mitad y su reflejo, que el Todo no puede entenderse, ni completarse, ni PACIFICARSE, si no es capaz de iluminar la otra fuerza universal que posibilita el equilibrio; la energía femenina.

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