La manada y la sentencia

El otro día estuve viendo la Sexta noche, con Belén, y la verdad es que me pareció muy estimulante. Yo no tengo televisión porque estoy enganchada a las series, y para eso me basta el ordenador y la wifi, así que cuando visito amigas que tienen tele pues me tiro un par de días con cara de idiota embobada en el zappear de la extensa programación de las marcas. Y la otra noche pues estuve viendo la Sexta noche y tras una entrevista a José Sacristán que me puso la carne de gallina, me zambullí en un debate sobre la sentencia de La Manada, que a mi gusto, se quedó corto e incompleto, pero que no dejó de despertar en mi alguna reflexión.

Y bueno, estuve pensando…

Para mí parece obvio que hay dos planos de realidad difentes ante el mismo hecho; uno es el plano legal, el juicio basado en unas reglas escritas (las leyes) sobre las que se enjuzgan los delitos en un estado; otro es el plano social, un juicio paralelo que hacemos las ciudadanas, la mujeres y los hombres, en definitiva la sociedad, sobre los hechos. En este caso, el tejido social hace una interpretación paralela de los hechos, que mientras puede conllevar una serie de efectos dificultantes para el juicio legal, y al margen de en que medida coincidan con los hechos demostrados en el juicio, no deja de ser una respuesta social necesaria derivada del momento en el que nos encontramos.

¿Alguno de esos impactos, puede jugar en contra de los involucrados?

Pues seguramente, en el caso de que los hechos no mostraran la culpabilidad de los acusados, lo que pasa es que en el contexto de la historia, de la evolución de una sociedad y la consciencia cultural colectiva esto tenia que pasar; debía pasar, porque si no se hace un juicio paralelo a la ley y la sentencia, seguiríamos legitimando un acoso más, una agresión más, una violación más, en definitiva, una violencia contra las mujeres más, invisibilizada, reducida y negada, que seguiría manteniendo rígido e inmovil un sistema de leyes arcaico y patriarcal, que no considera a la mitad de su población, es decir, que niega los efectos de las relaciones de poder de género y sus consecuencias para las mujeres. Si las mujeres no nos levantamos ante este hecho, seguiremos estableciendo como base de realidad para la creación de las leyes, un sistema sociocultural que considera que los masculino puede sumir a lo femenino bajo la excusa de una pulsión incontrolada inherente a la masculinidad, en el caso de los delitos de violencia sexual.

El caso es que para avanzar en derechos en un marco global, igual algunos sacrificios hay que hacer, y es posible que haya juicios que deban marcar hitos de cambio para una sociedad, y es probable que este juicio sea uno de ellos, porque ciertamente, las mujeres estamos cansadas de aceptar como mal menor, la “indomabilidad” de la pulsión sexual violenta de ciertos machos de una especie que bien podría extinguirse sin muchos aspavientos.

La cuestión es que existe cada vez más certeza, más análisis de la verdad comprobada, explicada por las diferentes ciencias humanas, con especial incidencia la ciencia feminista, que describen la existencia de estos machos de manada,y está más que demostrado el daño que estos causan al bien común. Y es fácil con un solo golpe de análisis, llegar a la conclusión de que no solo son esos 5, sino que hay algunos más pululando tranquilamente por nuestros territorios y ejerciendo violencia patriarcal con la mayor impunidad. Y esto es mucho conocimiento, y mucha experiencia que sobrepasa en velocidad y producción el ritmo de las leyes y las estructuras de la justicia, para hacerse cargo del sentir de la vida y la experiencia de su población; de las mujeres y los hombres en cada momento histórico concreto.

Por otro lado, pensémoslo un momento…resulta que en nuestra justicia, un acto como el que los machos de la manada cometieron, es más, poniendolo en el mínimo en el que podría haberse dado la agresión, véase 5 tipos borrachos y salidos, que penetran no se cuantas veces por la boca, varias por la vagina, y todas sin preservativo, a una mujer de 18 años en un portal, resulta que es susceptible de ser interpretado por la ley (en este caso, representada en el voto particular de uno de los jueces), como sentencia absolutoria…repito, sentencia absolutoria, esto para mi conlleva una interpretación de la realidad con un efecto demoledor sobre la estructura de valores deseable para una sociedad igualitaria. Porque si un juez ha emitido un voto particular en el que en resumen dice, que los hechos demostrados no son subceptibles de ser considerados hechos punibles legalmente con pena de prisión, esque la ley debe estar muy jodida y falocentrizada, pero ademas falocentrizada en el sentido más literal de la palabra; darle el poder a la polla para comportarse como le apetezca, cuando le apetezca y con quien le apetezca.

Lo siento señores, se que la pulsión del falo excitado es a veces dificil de dominar con la mente (se llama autocontrol y creerme, va a aseguraros más polvos placenteros que la invasión violenta del cuerpo de las mujeres), forma parte de ADN animal y unos cuantos siglos de legitimización histórica, pero en el punto de evolución cultural en el que nos encontramos (o podría esperarse de unas personas que usan wasap), y teniendo en cuenta lo sumamente heterosexuales que ustedes se consideran, es una conducta altamente disfuncional y claramente desadaptada, que tiene, bajo mi punto de vista, dos únicas salidas: o aprenden a controlarse y frotarse en su casa contra las colchas, o se apartan del grupo y se van a vivir a un desierto deshabitado, porque en este mundo, aceptándolo, no tienen cabida sus formas, ni sus contenidos.

Abril 2018
Karmento

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