MUDANZAS, capítulo 2: Similares a Joni Mitchell

Capítulo 2:  Similares a Joni Mitchell

Estaba en el pasillo del teatro hablando con el público que había asistido al concierto. Contenta, suspendida en mi otra galaxia; la galaxia de realidad+5 grados de euforia. Siempre me pasa después de los conciertos, que estoy como en otro mundo y apenas consigo comunicarme con las personas sin parecer un poco gilipollas. El caso es que se acercó un hombre con barba de “algo te voy a decir” y una especie de gabardina que yo no supe interpretar en ese momento, pero indicaba claramente un grado experto+10 en historia de la música.

Tras intercambiar algunas palabras que ahora no recuerdo, pero imagino serían las esperables, me dijo, con una bonita voz: Tu debes haber bebido mucho de Joni Mitchell. Yo, intentando aterrizar a toda ostia en la galaxia de larealidadsinmás, contesté: Pues no creo, porque no le conozco. No tuve mucho tiempo de llenar de pudor mi primera respuesta, pero apareció rapidamente cuando el me re-respondió con cara de ternura, la cual agradezco: Es ella. Os acordáis de esa leyenda urbana que cuenta como a Esperanza Aguirre le preguntan si conoce a Saramago, y ella dice que no sabe quien es esa mujer? Joder Karmento. 

Por si os pasa lo mismo…

Este es solo un ejemplo de las decenas de situaciones que me han hecho consciente de lo peculiar que es mi relación con el mundo de la música, reconozco incluso que esa especie de vergüenza debida a mi falta de cultura musical, me ha hecho sentir insegura de mis propios pasos. Y lo cierto es que tras todos estos meses de proyecto, observando el comportamiento de la especie, he llegado a la conclusión de que No soy una música. 

Cuando digo que no soy una música, quiero decir que no entiendo de estructuras, ni símbolos, y cosas que se estudian y una aprende como en la escuela. Casi nunca llevo música en el coche, soy incapaz de pasar más de dos horas tocando el mismo repertorio, no soy paciente, ni precisa, y a veces prefiero hacer fotos para Instagram, que estar atenta a los sonidos que salen de los micrófonos en el estudio de grabación… ups ups ups… 🙂 Esto me ha dado mis inseguridades, no creas, y claro, tiene sus desventajas, porque cuando estás en el estudio grabando tu propia canción, una conversación entre productor y músico puede llegar así a mis oídos: “Vale, te la voy a poner en xxxxxx,le metemos xxxxxx, y en xxxxxx, le damos xxxx a 6×8. Cambia a xxxxx en la xxxxx. Xxxx” Y miras al otro lado del cristal y ves al músico asintiendo, pero con una seguridad que a ti se te acojonan todos los pelos de los brazos. Y entonces dices: ¿pero que hago yo aquí?, si acabo de descubrir que la 4 nota que pongo en el traste es un Fa#menor!!!!? Ay señol señol…

Cuando por fin asumes que no tienes la capacidad de controlar cada uno de los elementos de tu trabajo (esto no lo asumes nunca jamás de los jamases) llega una parte complicada, y es que hay que estar dispuesta a delegar un alto grado de tu creación, de alguna forma la depositas en manos de otros y solo esperas que ellos sepan entender lo que tu sentías incluso antes de que esa canción fueran acordes. Que sean capaces de sentir la ola de calor que te recorre a ti cuando pasas de un lugar a otro de tus dedos inconscientes y torpes, pero llenos de intención. acordeon y piano

Porque efectivamente no se mucho de música pero se de algunas cosas que tienen que ver con la música:

Se de si un sonido me trasporta a un lugar donde nunca podría estar sin él. Sé de cuando se me pone la sonrisa de alma con una rueda de notas que parecen encajar solo con mirarse, o me traslado a un recuerdo o un anhelo registrado en la punta de mis pies, o en la espalda. Se si la nota pone a mis pensamientos, palabras y emociones en la misma frecuencia.

Se que los sentimientos de luna se sienten más con acordes menores. La tristeza, la pérdida, el amor calmado y anhelante, la nostalgia. Aquello que suena en el estómago como en cuerda grave y profunda, o me im-plosiona en Bombo oscuro a contra de un Lam. Y si en mitad de un paraje del pasado, te asalta el deseo de elevarte a un recuerdo de futuro y risa, te cascas un salto al LA y te quedas tan a gusto; sin ton ni son, porque para mi las emociones y la vida pasan sin ton ni son, a saltos desprogramados, que muy pocas veces encajan del todo en lo que cabría esperar

Se también que la armonia está en el aíre, sostenida en varias dimensiones, y cantar es casi una misión de búsqueda, solo tienes que buscar la armonia en el aire, pillarla infraganti, y atraparla al vuelo, e inmediatamente como cuando el que amaga al escondite se ha puesto a buscar por el camino equivocado, uno tras otro, los escondidos comienzan a brotar de sus guaridas por mi por mi por mi por todos mis compañeros por mi primero. Y el patio se llena de niñas, igual que el aire se llena de escalas cuando encuentras la primera. Y no sabes porque suena con tanta armonia, no sabes explicarlo, ni ponerle nombre, ni ofrecer una teoría , solo sientes que esos tres sonidos son el mismo sonido escondido en distintas dimensiones…

eso es lo que se de música …. espero que sea suficiente.

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