Karmento

Me llamo Carmen, el To viene de mi apellido, y la K pues esas cosas que hace una para crear un alterego que esté lo suficientemente cerca como para no olvidar quien soy, y lo suficientemente lejos como para no poner en peligro mi libertad, y es que la libertad es el valor que guía mis pasos, tanto en lo personal como en lo profesional. Es por eso, que mi música está impregnada de mensajes sobre las elecciones, los caminos y la libertad de andarlos al paso propio…ese ama tu ritmo y ritma tus acciones bajo su ley, es el slogan que atraviesa mi andar por el mundo, que es mio y con eso ya tengo tarea, la de no andar lanzando mierda a otros, ni buscando responsabilidades donde solo mis propias decisiones me han llevado.

Yo soy de un pueblo de la sierra, Bogarra. De ahí vengo, y llevo en la sangre las callejuelas y el río, el folclore de las canciones, y el surrealismo de las fiestas y rituales. Siento la pertenencia a mis raíces, y en ellas encuentro gran parte de las explicaciones con las que comprender el mundo, un mundo que me fascina a la par que me encoje el alma, y esa, mi cosmovisión de la verdad, es mi única jugada como artista y como compositora. Eso, y que me gusta mucho hablar, vamos que hablo mucho, todo lo que me dejan, a veces con sentido, otras veces con pasión, y algunas veces con vehemencia, por eso pasa mucho, que mis conciertos, según donde se tornan en conciertólogos, y esto es lo que hay.

La música forma parte de mi, y me regala un canal para expresar todo aquello que observo, siento y temo, también inevitablemente todo lo que amo, por eso cuando me preguntan sobre mi música, solo soy capaz de decir, pues soy la típica cantautora, que llena de letras las armonías que es capaz de tocar, con una guitarra que tiene un sonido muy por encima de mis posibilidades técnicas, pero que generosa y humilde, acompaña cada aporreo y caricia que a mi me sale hacerle. Y cuando decido acompañarlas, siempre me decanto por elegir músicas y músicos que aman la vida, entienden a las personas y suponen el soporte emocional necesario como para sentirme segura y tranquila encima del escenario, que no os voy a mentir, a veces me da bastante miedo.

Yo me dedico a muchas cosas, que le voy a hacer, siempre me han interesado múltiples ámbitos, y mi mente anda bailando en todas direcciones, porque soy una ansiá, impaciente por comprenderlo todo, por encontrar todas las claves de la existencia humana. Escribo, filosofeo, compongo, canto, investigo, analizo, y me meto en embolaos, que a veces termino, y casi nunca termino, porque esa es otra de mis particularidades, que soy una ideanta un tanto dispersa y poco aterrizada en ocasiones. Por una cierta suerte, he encontrado en la música y la expresión art´ística mi «ikigai» y me siento enormemente afortunada, porque este valhalla ficticio que es la vida humana, da para sentirse perdida  muchas veces.  

En 2015 publiqué mi primer trabajo MUDANZAS, mi primer trabajo, y donde probablemente se reflejen todos mis miedos y mis «no saber hacia donde voy exactamente», pero donde también subyace una esencia originaria, que una sueña con conservar  y nutrir, sin saber exactamente si lo consigue. 

Luego hubo un tiempo de oscuridad, que dejó una herida que es a su vez una bendición en mis cuerdas vocales, porque viene de la psique, del miedo a no se sabe exactamente que,  conseguir, y luego mantener, labrarse un camino sostenible, responsabilizarse de la apuesta, muchas cosas, interesantes y a veces abrumadoras….algún día…un rancho. La oscuridad y  los abismos, soy también bastante yo, he de decir. 

Pero como toda caida en el abismo, te crees que no, pero sales, y entonces ves la luz, y te pica otra vez, y te das cuenta de que no era el Qué, sino el Cómo, y vuelvo a «ama tu ritmo», y aparece, en 2020, «Este devenir» mi segundo disco, donde se imprime un punto exacto de habitar mi existencia. Y aparece ese idea del pop que se acerca al folclore, o al revés, ese acercamiento a las raices, que siempre he sido sin nombrarlo, hasta que la industria musical lo nombra, y esque son muy listos los de la industria musical, o como me dijo la Nuria: «es coger lo antiguo y darle un toque más fresco»  El caso es que ahí es donde estoy ahora, y ya me siento  una artista.

…una artista o una loca, que jamás olvida sus raíces.