YO QUIERO VIVIR UN AMOR SECRETO así todo seguido

Yo quiero vivir un amor eterno y secreto; de los que aparecen años después entre los cajones olvidados y abren puertas a los grandes secretos de familia, y entonces tu historia revuelve todas las historias que te preceden y te continúan, y algún miembro de tu familia decide dar un gran paso que cambiará su vida, y luego llega Isabel Allende y escribe una historia llena de los mismos nombres mil veces repetidos pero ya no lo sabes porque estas muerta o ni siquiera existes. shhh buenaUn amante secreto, escondido en la historia de los logros y las inversiones, y las derrotas, y las sábanas bordadas que todavía conservas, y los cumpleaños en Facebook, y las dietas, y las cosas que se hicieron para sobrevivir o vivir, según la época y el miedo. Un amor imposible, que con los años se descubra entre las cajas de la tía-abuela Carmen que no tiraba nada, junto a una foto con las esquinas dobladas donde aparece un señor que nunca habíamos visto y nos miramos en silencio y sabemos que en realidad sabíamos muy poco de la tía-abuela Carmen, y en realidad muy poco de casi nada. Yo quiero vivir una historia de amor de las que crecen en la muerte, cuando no quedan cuerpos pero si cenizas, de las que has vivido en la oscuridad de otros ojos y a la luz inmensa de los tuyos, de las que estremecen tus carnes viejas y arrugadas cuando estas huelen más a medicina que a gel de baño. Yo quiero vivir una historia de amor de las que se escriben en cartas a papel y pluma; de Frida Kahlo para Josep Bartolí” y en el futuro alguien las subaste para aquellos que desean mi historia de amor y creen que pueden comprarla. Pues que la compren y mueran de celos. Yo quiero vivir un amor de los que se esconden debajo de las ropas de hacer limpieza general los sábados por la mañana; de responder al teléfono de la compañía telefónica ofertando mierda; de ir con las chanclas a comprar el pan, y que debajo de esas ropas se revuelva entre los pliegues y el sudor, y la memoria, y te reafirme las nalgas y te humedezca los genitales solo de recordarlo, son 50 céntimos gracias ponme también unas empanadillas. Yo quiero vivir una historia de amor que se comente a volumen de susurro en los corros de vecinas y alguien diga: ya ves tú esta mujer, lo loca que llego a estar por amor, mientras toman un café descafeinado porque no duermen y se arañan las piernas de deseo y arrepentimiento por haber dejado pasar la oportunidad el día en alguien les dijo, a todo riesgo y sin garantía: vente conmigo. Yo quiero vivir una historia de amor en las que hay un encuentro donde se olvida el tiempo de principio a final, de pasado a futuro; todo, y en una mesa de madera en mitad de una cocina, con un vestido de vuelo Francesca invita a Robert a un café y se ríe mucho, con una risa que nadie conoce, solo ella y tan siquiera, y ahora él.

Una historia de las que se envidian cuando se leen o se ven en el cine, porque nunca nos ha pertenecido… y en la vivencia, imagino, se pasa una el día asomada a un balcón… arrepentida de no haber abierto una puerta.

Cuidado que spoilo!

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